Mariel sabía que iba a olvidarlo, tal vez bastaba un poco de vino y un par de lágrimas pero serían las últimas que por él derramara. Solo miró el cielo con estrellas luminosas y se dejó ir.
Cierto día en la estación de trenes, se encontraba el perro feo café. Le gustaba mucho ir a ese lugar porque la gente que pasaba por ahí lo quería sin importar su apariencia y se sentía feliz.
Entrando la noche a un lugar alejado de la ciudad se encontraba el lobo solitario , sentado al lado de su fogata planeando como cazar a la niña con capa roja.
Luego de varios años de estar en la guerra el hombre ansioso y feliz pudo volver a su lugar de nacimiento Madrid capital, España , al llegar y ver a su familia exclamo, estoy en casa.
Interesante historia de desamor, me agradó mucho y excelente puntuación.
ResponderEliminarUna muy buena redacción. Me agradó tu historia, es interesante.
ResponderEliminarMuy buena historia, no necesita mas, simplemente con tu imaginación puedes continuarla.
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